El mayor estafador de la historia.


Bruno Traversa

Bruno Traversa

Muchas veces a la hora de catalogar a un buen vendedor recurrimos a la frase “Es capaz de venderte el obelisco” , existió un personaje que lo hizo real. George C. Parker fue uno de los estafadores más audaces en la historia de Estados Unidos.

El próximo 24 de mayo de 2014, se cumplen 131 años de la inauguración del famoso Puente de Brooklyn. En aquel momento se trataba del puente colgante mas grande del mundo con 1825 metros de largo. También fue el primero suspendido mediante cables de acero. Está construido con piedra caliza, granito y cemento.  No solo es uno de los monumentos emblemáticos de Nueva York,  sino que también ha ganado popularidad gracias a su apariciones en grandes películas como “Saturday Night Fever”, “Superman Returns”, la serie reproducida entre 1991 y 1993 “Brooklyn Bridge”.

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Cuando aquel monumento era construido, nuestro “personaje” se hacia pasar por el “Constructor” del puente y le ofrecía a sus victimas la posibilidad de hacerse con el. La propuesta hablaba de comprar el puente para luego establecer un peaje si se quería cruzar de Manhattan o Brooklyn, sin dudas dejaría cifras increíbles.

Parker negociaba con el puente, hasta que en algún momento llegaba al punto justo de la venta, donde ofrecía un descuento especial. Las victimas, enceguecidas por la fortuna que tendrían, aceptaban el trato y “compraban” el puente. Parker se hacia del dinero y les entregaba un falso titulo de propiedad.

La mayoría de los compradores se enteraban de la estafa cuando enviaban a construir la cabina de peaje sobre el puente. Efectivos policiales se acercaban e informaban que habían sido victimas de una estafa.

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Entre 1883 y 1928 vendió el Puente de Brooklyn a 4.500 personas. Comercializaba el puente dos veces a la semana.

Pero el tenia aun mas a la venta para estafar a compradores. Vendió el antiguo Madison Square Garden, el Museo Metropolitano de Arte, la tumba del General Grant y la Estatua de la Libertad .

A Parker lo condenado por fraude y falsificación de documentos en tres ocasiones. La última fue dictada el 17 de diciembre de 1928, siendo condenado a cadena perpetua en la prisión de Sing Sing.

George C. Parker, el mayor estafador de la historia, fallecía a la edad de sesenta y seis años en 1936.

Bruno Traversa

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Un bicho de costumbre…


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Bruno Traversa

Mi nombre es Bruno Traversa, tengo 30 años. Cuando cumplí veinticuatro me alejé de las canchas para siempre, o al menos eso creí. Por aquellos días, el club de mis amores se había convertido en tierra de nadie, la “barra”, se había apoderado de absolutamente todo, hasta el que vendía las banderas a diez cuadras del estadio debía pagar una comisión, una especie de protección para llevar adelante su negocio. Luego de un partido en el que nuestro club había sido derrotado por 4 a 0 y mi padre (quien me acompañaba siempre) había sido victima de una golpiza con el único objetivo de ser robado , juré no volver,  me juré no volver a pisar aquella tribuna gastada de tanto salto. Dos años después, el viejo, partía hacia quien sabe donde en un cajón adornado por nuestros colores, rojo y negro.  

El almanaque quemaba los meses uno tras otro, faltaba apenas una semana para un nuevo torneo y la campaña publicitaria de mi club se llevaba por delante a cualquier simpatizante. Sucede que en aquel receso se había construido una nueva platea, y cada butaca debía ser vendida para solventar los gastos. La radio vociferaba “tenga su lugar, compre su abono”. Habíamos progresado, eso era algo indiscutido, la nueva dirigencia se había hecho cargo de los

“revoltosos” y las familias podían volver a su “segundo hogar”, pero yo recordaba cada noche con la cabeza sobre la almohada mi juramento.

Le empecé a dar vueltas al asunto, hasta que me convencí, cosa que no me costo mucho a decir verdad, pero lo tomaría como una forma de cerrar una etapa, o quizá como algo que debía hacer, el viejo, a pesar de la golpiza hubiese ido, así que fui. Llegué al club vestido de pies a cabeza de rojo y negro, en la ventanilla pagué con varios billetes de mil como para pagar dos butacas, el vacío fue inmenso cuando me percaté que iría solo a cada partido, “no importa” el de una manera u otra estará a mi lado.

Un día, tan solo un día para volver a sentir ese aroma tan particular, la mezcla perfecta de perfumes, comidas, pólvora, cigarrillos, snack, maní, la mezcla justa de un partido de fútbol. Soy de los tipos que le gusta llegar temprano, hora y media antes, siempre disfruté el ver como se organizaba todo para la gran fiesta. En los días previos mas de una vez había mirado el ticket para saber cual era mi número de asiento, pero una vez dentro no lo recordaba, así que lo volví a sacar de mi bolsillo derecho para descubrir mi ubicación, “sector B asiento 17”.

Las butacas eran sencillas, rectangulares de plástico duro, color rojo, inmediatamente pensé que de ese color me quedaría el culo luego de asistir a dos torneos, unos cincuenta y pico de partidos sentado ahí, traspirando hasta quedar paspado, era feliz. Seis o siete minutos después de acomodado llegó ella, una hermosa anciana que se apoyaba en un bastón con nuestros colores, tenia la butaca 16 y seria quien compartiría las emociones o enfermedades conmigo. Es que aquella tarde la anciana no paró de toser un solo minuto, y nunca la vi taparse la boca, pensé en lo contenta que se iba a poner la persona que se ubicara justo delante ella, no le sería nada grato volver a su casa con la nuca goteando saliva.

El sol pegaba fuerte, la anciana, entre sus quejidos y escupitajos lanzaba un grito -“vamo, canten”,-su bramido no tenía mas alcance que mi butaca, ella era una especie de yorkshire creyéndose un león, estoy seguro que creía ser oída en cada rincón, no, no era así. Me dio algo de pena así que se me ocurrió arengarla con un -“vamo abuela, hoy ganamos”. Ni me miró, esperé unos segundos e hice el siguiente intento -“ vamo’ vamo’ abuela” , nada, mi tercer

intento de contacto con la anciana tenia que ser el mejor, puse mi rostro delante de ella, -“vamo’ abuela, hoy tenemos que ganar”, la anciana me miró y negó con la cabeza a la vez que señalaba un oído, bárbaro, mi compañera de cada fin de semana era una vieja sorda. Me quedaba una esperanza, el o la que seria mi mano derecha. KARMA, esa es la palabra. Cuando tenia quince años mi vida se reducía a los viajes en bus, subía, me sentaba pegado contra la ventanilla y esperaba parada tras parada que subiera ella, la que seria la mujer de mi vida y con la que tendría millones de hijos, y si, la veía subir, mil veces, todas distintas. Al principio esperaba alguna que tuviera tetas explosivas, si subía, seguía de largo, luego me conformaba con alguna veterana seductora mostrando largas piernas, pero no, nunca, conmigo siempre se sentaban las ancianas o los gordos. Si, así es, karma, karma que le llaman, la butaca 18 y parte de mi butaca 17 seria ocupada por un gordo, muy gordo. En su mano derecha dos chorizos hacían malabares, en la izquierda el vaso derramaba refresco sin parar. –“como va?!” lanzó así sin mas el nuevo inquilino de la butaca 18. –todo bien. Definitivamente no estaba teniendo la mejor vuelta al fútbol, una vieja sorda y un gordo me acompañarían en cada partido, que feliz…

Intenté olvidarlo todo cuando por la manga asomaba el capitán, la lluvia de papelitos caían desde lo alto, un mar de lágrimas brotaron de mi, recordaba a mi viejo, que si viviera estaría puteando por nuestros nuevos compañeros. Estaba todo pronto para que comience el partido, giré mi cabeza para ver en que andaba la bestia a mi derecha, devorando, en eso estaba, intentaba engullir a una velocidad única engrasándose completamente el rostro y parte de la remera, terminó en el momento exacto que el juez daba la orden del comienzo, el gordo se puso de pie…¡la putisima madre que los parió! El gordo se creía director técnico.

-¡¡¡dale, corre siete, déjate de romper las pelotas!!! – veinte segundos llevaba el partido y al parecer ya teníamos un jugador que no quería correr . El gordo seguía dando indicaciones pronunciando horrorosamente mal –¡¡¡No salgás, no salgás tanto!!!, esta vez le tocaba al golero. Me encontraba absorto observando la escena que se repetiría una y otra vez. El partido avanzaba, ellos eran mejores que nosotros, nos llegaban por todas partes, el gordo estaba fuera de si. -¡¡nueve, nueve, no te hagás el vivo que a vos te matamo’ el hambre lpqtp!!. A mi izquierda la anciana iba completamente a contramano, su gritos iban a destiempo, como si tuviera un delay, la platea enmudecía y en ese preciso instante se escuchaba carraspear a la doña -¡Vamos muchachos, vamos!. No lo soportaba, buscaba la solución, pensaba en publicar mi abono en algún portal de subastas, o quizás cambiar la ubicación con otro hincha, estaba dispuesto a un peor lugar con tal de no tener que soportar al pichón de dt.

-¿¡Que cobras!!!? QUE COBRÁS!? -gritó con los brazos en cruz-

-¡fue foul!- dije alzando la voz-

-¿Que te pasa? – el gordo amagó con venirse encima pero luego volvió su atención al partidoDos hombres por el suelo, un golero distraído, un chumbazo de otro mundo, la pelota estaqueada en el ángulo. Con ese gol perdíamos el primer partido de la temporada.

Esa semana fue tortuosa, por primera vez en la vida, no me había percatado de la derrota, solo me preocupaba la compañía, (el butaquista), tenia que solucionar de alguna manera ese problemita, nadie seria capaz de soportar tanta cantidad de partidos con el gordo hijo de puta al lado. Mi novia no paraba de preguntar que me pasaba, -nada- le respondía automáticamente. Pero bueno, pasaron seis partidos mas, seis partidos que me habían de confirmar que siempre era lo mismo. Llegaba la anciana que no escuchaba un carajo, luego el gordo devorando chorizos, y después 90 min de gritos y puteadas. Lo odiaba, nunca había sentido eso por nadie, en algún punto el tipo era un privilegiado. -ay que saltar, ay que saltar, el que no salta,es de central… – Si algo le faltaba hacer a la maravillosa bola de grasa, eso era ponerse a saltar. Sentía su costado raspándome sin parar, su sudor traspasaba a mi remera.

-¿Podés parar loco? ¡Me tenes podrido viejo!. Jamas pensé que aquel tipo pegara tan fuerte, el puñetazo zumbó mi cabeza, me tomé el rostro mientras esperaba otro golpe que nunca llegó, el gordo estaba nuevamente en el partido como si nada hubiese pasado, los de la fila de atrás miraban hacia otro lado, pero yo sabia que esto no quedaría así.

Comencé a planear la venganza, esperé a la salida del estadio, la gente se retiraba como ganado. El malhumor generalizado demostraba que habíamos perdido, no recordaba si uno o dos a cero. El gordo estaba tres o cuatro cuerpos delante mio, lo seguiría, quizás en algún sitio pudiera atacarlo, o algo similar. Luego de ocho cuadras llegó a su hogar. Bajo el marco de la puerta, una hermosa dama lo aguardaba, lo saludó con un beso en la boca, era su mujer. Ellos ingresaron, yo me quedé mirando hacia la puerta de entrada cuando algo sucedió. Un tipo de nos cuarenta años aparecía por el costado de la casa, venia desde el fondo, sigiloso, huía. Una sonrisa se me dibujó en el rostro…

Esperé ansioso el domingo, -¿Hoy vas al partido amor? -preguntó mi novia -si. Contesté. Aunque en realidad no lo haría, ese día iría desde temprano a hacer guardia a lo del gordo.

Lo vi salir, lo vi irse dando pasos enormes, como aplastando el mundo, como si nada ni nadie pudiese interferir en su vida. Como esperaba… apareció el mismo tipo que había visto huir por los jardines. Llegó a la puerta y dio tres golpecitos, ella le abrió. Ahora era mi turno, comenzaba el plan, debía moverme e intentar observar por la ventana, encontrar algo para hacer la foto comprometedora que estaba buscando, encontré…

La puerta del fondo estaba semi abierta, la empuje suavemente, sentía los sonidos de la acción ahí dentro, saque el celular de mi bolsillo y lo coloque en modo cámara, le quité el flash y el sonido, tenia que ser cauteloso. Los amantes se divertían sobre la cama, la puerta abierta de par en par, hice contacto visual, inmediatamente decidí cambiar al modo video, el rodaje fue fantástico, solo tuve que asomar mi mano al dormitorio y desde la puerta registre dos minutos  épicos.

Era sábado, lloviznaba. -¿Hoy vas al partido amor? -preguntó ella- -si, ¡voy si! -respondí ansiosamente-.

Como siempre llegué temprano, las butacas estaban mojadas, con la manga derecha de mi buzo seque mi asiento y el de la anciana. Ella llegó, me saludó mostrando la palma de su mano en alto y se sentó. El gordo también llegó acompañado de sus dos chorizos al pan. Cuando el partido comenzó… devuelta al infierno. El ya de pie lanzaba insultos como siempre a todo lo que se movía, ella nada, a destiempo, gritando y cantando lo que quería, en su mundo.

-¡¡¡Dale!!! ¡¡corré!! ¡ehhh! ¿que cobraste?, ¡juez! ¿Que cobras!?- gritaba a la vez que volaban como misiles picando en su labio inferior los restos de comida. No aguantaba mas, llevábamos alrededor de 10 partidos, 900 minutos soportando a un desquiciado a mi lado.

Minuto 73, 0 a 0, contragolpe de nuestro cuadro, eramos cinco contra dos, el estadio entero se ponía de pie menos la anciana, el gordo en un grito solo –ahí está, ahí está… – rápidamente saqué el celular de mi bolsillo, tenia el video pronto, solo debía darle play… uno, dos, tres pases, el nueve dejaba por el suelo al golero contrario, la pelota cruzaba la linea y estallaba el grito de todos… -¡GOOOOOOL! ¡¡¡LA PUTA MADRE GOLAZO!!!… Play. El celular frente a la cara de galleta gigante, el grito de gol del gordo se cortó de pronto, sus ojos se ahogaron de furia y lágrimas, el corazón se rindió entre tanta grasa, cayó fulminado. El revuelo en la platea, intentaban despertarlo, yo parado sobre las butacas, un pie en la 17 y el otro en la 18, -¡goooool!¡gooooool! mi celular seguía funcionando, por el rabo del ojo veía a los médicos correr, en la pantalla la mujer gozaba con su amante, el video se cortó junto con mi respiración cuando recordé la voz de mi novia preguntando tan insistentemente…

-¿Hoy vas al partido amor?

  Bruno Traversa.

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Viaje a Toulouse “Crónica de un viajado”


Kro Nopio

Kro Nopio

El viaje a Toulouse fue uno de lo más inesperados y sin planificación que por el momento he hecho. El aventon me lo dio mi hermana con sus colegas que subían a trabajar a la vendimia. Yo Había decidido no ir a trabajar pero no me quería quedar en Barcelona, veía con claridad la oportunidad de subir a Francia y seguir con el objetivo de este viaje de conocer nuevos lugares. Hicimos ruta hacía la frontera entre risas y anécdotas, ellos me contaban sus experiencias de trabajos anteriores en el campo francés y se lo veía animados para esta nueva semana de trabajo que les esperaba. Mi destino era diferente al de ellos, una amigo que vive en Bahía Blanca me había hecho el contacto con una chica para que me pudiera quedar en su casa de Toulouse. En menos de un día le había comunicado mis ganas de viajar a Francia y para ese mismo día en la tarde ya tenía resuelto mi estadía.

Debo confesar que con mi viaje a Toulouse estaba bastante excitado. El hecho de llegar en la noche a un pueblo cualquiera del otro lado de la frontera francesa, sin saber con certeza si me iba a poder tomar el tren ya que no conocía los horarios y sobre todo por pasar unos días en casa de una desconocida hacían que el viaje comenzara bastante agitado.

Cruzamos la fronteras y luego de un par de horas de viaje otra vez en la estación una despedida, creo a esta altura que las estaciones están hechas de afectos y sentimientos en partes iguales o mayores al cemento y el hierro, ya que cada viajante que pasa por ellas algo deja.Me tomé el tren sabiendo que cometía uno de mis primeros errores al viajar solo, no llevaba mapa. Siendo consciente de esto, estimando el horario en que llegaría y sin saber decir una palabra en francés la mejor decisión que tomé fue la de relajarme.

A medida que avanzaba en la oscuridad crecía mi fantasía sobre la chica que me alojaría. Un amigo del otro lado del planeta me hizo el contacto con ella y ahora me encontraba yendo a su casa. Sería alta, flaca, buena onda, rubia, morocha, tendría de qué hablar con ella eran algunas de las preguntas que me surgían, me fui jugando en el tren a pensarla como si estuviera construyendo un puzzle.

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No me costó mucho trabajo encontrar su casa, un breve cruce de palabras con una pareja de España más las instrucciones que ella me había dado me sirvieron para encontrarla. En ese recorrido pude darme cuenta de que la calle en Francia se camina de una manera diferente, no se si me animo a decir más parecida a sudamerica. No me dio la sensación de que todo fuera bonito y del primer mundo. Putas, moros y sus trapicheos, yonquis eran los personajes que conformaban el paisaje de la ribera del canal y se perdían en la oscuridad de la noche, los autos como siempre con sus conductores ciegos a lo externo pasaban indiferentes o como mucho arribaban al aparcamiento de las putas. Ahora me encontraba en frente a la puerta de la casa, habiendo llegado un día antes del previsto fui bien recibido. Andrea era de Zragosa y vivía hacia unos cuantos en Francia. La primer charla se nos fue hasta las tres de la mañana y eso marco el comienzo de la buena relación que entablamos.

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Caminando por el día me dí cuenta de que me gustan las ciudades con canales, había quedado fascinado en Copenhague con las casa de colores que se levantan a sus lados, todo tan prolijo y tan cuidado en los detalles que me pareció estar en un paisaje de Lego mientras tomaba unas birras con mi primos y sus amigos. Este descubrimiento lo termine de confirmar en Bilbao. Sin embargo en Toulouse esa pausa y ese poco de naturaleza que le brinda el canal a la ciudad me parecía más salvaje, dividiéndose entre el día y la gente que hace deportes y la noche y sus aventuras. Caminando al borde del canal y saliendo del centro se encuentran barcos que son utilizados como viviendas o como restaurantes. Debe ser curiosa la vida en un bote anclado en el medio de la cuidad. El encanto de Toulouse esta en su casco antiguo, iba caminando por las callejuelas que trasladan a uno a viajar por las épocas medievales, romanas y los suburbios de la ciudad y no me quería ir de ahí.

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Por lo que me contó Andrea Toulouse es una ciudad universitaria también y para la altura del año en la que había llegado pude observar como los jóvenes se daban la bienvenida y recibían a las nuevas generaciones con festejos al aire libre, tanto en el día como a la noche en la zona de boliches. Era difícil no asociar a los estudiantes del Mayo francés con estos que cantaban y hacía juegos al aire libre mientras yo me hacía un pic-nic en un espacio verde frente al río. Las charlas con Andrea me gustaban cada vez más, ella se preocupo por todos los detalles para que yo tuviera una buena estadía y voy a estar agradecido con ella y con oír el idioma francés de su boca.

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No era la primera vez que me pasaba pero me quede sorprendido por lo mucho que le gusto Uruguay a Andrea cuando esta fue de visita, la suma de “crisis” europea más las novedosas políticas de Mujica y la supuesta estabilidad económica de la cual hablan las revistas financieras hicieron que nuestro país sea un centro de atención a los ojos del mundo. Varías personas son las que me han comentado aquí la intención de irse a Uruguay ya sea a conocer como probar suerte.

Lo cierto es que los días se pasaron volando y que Toulouse tiene ese estilo tan francés como “Hotel Chevallier” que a todos nos deja encantados, o al menos a mí cuando pensaba alguna vez en conocer Francia. Quizás me quede corto para describirlo y es probable que así sea. Es por eso que los invito a que vayan y sientan en su propia piel la sensación de lo atrapante que puede ser al punto tal que se un día voy a volver.

 Kro Nopio

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Pèrez que anda… (El tipo de la ventana)


Mateo Cabral  "El tipo de la ventana"

Mateo Cabral
“El tipo de la ventana”

Pèrez que anda…

Don Antonio, con su pachorra, despachaba tranquilazo a los clientes.
En su almacén convivían alegremente los fiambres, las lechugas , verduras papas y frutas, con el querosene, ollas de aluminio y latas de corned beef.
No era época de bolsas de “naylon” sino que todo iba igualito envasado en papel de “estraza”.
A éso ahora para darle un nombre con glamour lo llaman “papel madera”.
Encandilaba con su destreza al envolver azúcar, yerba y rodajas de mortadela con el mismo estilo: como un caramelo “candel”: en forma cilíndrica y dos hermosos moños en las puntas.
Era tal su habilidad que, en el aire ,cazaba las hojas de papel y las convertía en casi, casi ,paquetes para regalo, claro que sin corazoncitos ni moñitas, y biodegradable.
En el barrio no se andaba correteando bolsas, ni otros deshechos.
Las veredas eran veredas de verdad, y las calles para andar suave en bicicleta, conviviendo con el paso de los perros vecinos y algún que otro auto muy de vez en cuando.
Las calles en aquél entonces te permitían saltar a “la cuerda” de uno en uno y hasta diez” , los monopatines corrían en la bajada, y lo mismo los “karting” hechos con madera y rulemanes , -si hasta dirección tenían-.
La plaza era cancha para pibes y para adultos, era lugar de reunión y de congoja, era un lugar público y a la vez privado, porque era nuestra.
A que viene esta añoranza dirán uds? Qué le dió a este pícaro viejo por recordar tiempos lejanos?
Eso: que estoy más viejo que el día que nací, y aún algo menos que el día que me vaya.
Por este “si acaso”, la vida siempre me da sorpresas: de las grandes y las otras las cotidianas.
Tan de todos los días como el perejil.
Don Antonio luego de despacharte, además de la yapa a la que no era muy afecto, te obsequiaba con un hermoso ramo de perejil. Puede decirse que te obligaba a llevarlo…Un buen ,verde, brillante y aromático perejil.
Entonces a eso vamos…mis recuerdos se dispararon así como un flash , cuando atónito veo la noticia en el diario -allí en el kiosko de la esquina- “¡Un ramito de perejil cuesta 150 pesos en el Mercado Modelo!
El casi despreciado, ése que quedaba mustio en los cajones , el que se regalaba pasó ahora a cotizar en bolsa!
Fue el único titular que leí. Me senté en mi balcón y prendí la radio : ¡Un ramito de perejil cuesta 150 pesos en el Mercado Modelo!-repetía el periodista de noticias-
Me cansé.
Bajé , fui hacia la rambla despacito , murmurando …la pucha que sí soy gil, ponerte así por un simple,simpático y oloroso condimento…estás viejo Mateo…

Mateo Cabral

(El tipo de la ventana)

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La “Lección del Hombre Elefante”


No hace muchos días tuvimos la oportunidad de ver una reposición en televisión del clásico “El Hombre Elefante” y como nos ha sucedido en todas las oportunidades que hemos sido espectadores de esta obra (ya sea en su versión teatral o fílmica ) nos ha impresionado sobremanera una escena que inspira muchas reflexiones profundas sobre la sexualidad.
El “Hombre Elefante” era un ser deforme y anormal nacido en 1863 cuyo nombre verdadero era John Merrick. Era un ser increiblemente feo, con una cabeza enorme y desfigurada y protuberancias sobre buena parte de su cuerpo deforme. Por supuesto ninguna mujer se le había acercado nunca y su propia madre lo había abandonado en una institución de caridad siendo muy pequeño. En la obra, como sucedió en la vida real, un médico lo lleva a un hospital de Londres y le proporciona un hogar, en el que vive hasta que muere a la edad de 27 años.
Por intermediación del referido médico (o al menos así lo indica el texto de la obra) conoce a una muy bella actriz, la que traba amistad con él. En uno de sus encuentros , tras varios años de amistad, le pide respetuosamente que se desvista delante de él . Ella, al principio se muestra reticente a hacerlo pero luego accede a lo que le pide, consciente de la tremenda soledad de aquél hombre e intuyendo que quizás esa sería la única oportunidad en su vida que él tendría de llegar a cierta intimidad con otro ser humano. Por ello se desnudó hasta la cintura dejando su torso y sus hermosos senos al descubierto. Al verlos el hombre elefante murmuró: “es la cosa más bella que he visto jamás”. En ese momento el médico que era su protector y amigo entró a la habitación intempestivamente interrumpiendo sin proponérselo aquel su único momento de intimidad.
Sin lugar a dudas, ese pasaje de la obra, presenta la enorme sensibilidad de la mujer ante aquel hombre para el cual se desvestía, a pesar de su fealdad insuperable, y seguramenta(tal cual lo manifestara la actriz posteriormente en una entrevista) solamente pensaba en si a él le gustaba, en si ella era suficientemente bella para sus ojos.
Quizá sensaciones y emociones parecidas se sigan dando en la vida real mientras un hombre y una mujer sigan existiendo y conviviendo sobre la faz del planeta.
Fuente: Sexmanario – Año1. Número 9
Diario La República.
Texto: Julio César Martínez (Juma)

 

Gladys González Villagrán

Gladys González Villagrán

Nota : Sexmanario se editó durante once meses junto al diario La República. Juma partió hacia mundos de luz hace unos años. Quizá hacia la eternidad que soñó al convertirse al Islam, luego de un viaje a Irán ,donde fue operado de una patología cardíaca lo cual le mejoró su calidad de vida.Fue un gran amigo.

 

 

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Spritz… El sueño de ser “Flash” (tecno)


Bruno Traversa

Bruno Traversa

Realmente The Flash nunca fue uno de mis super héroes preferidos. Pero si fue el único que yo quise ser en mas de una oportunidad. Tener la casa “patas para arriba” “libros de miles de páginas” “no sonó el despertador” son cosas que The Flash solucionaba en unas milésimas de segundo.

(La serie comienza con la destrucción del laboratorio del forense Barry Allen a causa de un rayo. Allen recibe descargas eléctricas de dicho incidente. Rápidamente descubre, con la ayuda de la laboratorista Tina McGee, que el accidente ha cambiado el metabolismo de su cuerpo y como resultado le da la habilidad de moverse a una velocidad sobrehumana. Para vengar la muerte de su hermano, el oficial de policía Jay, Barry se convierte en Flash.)

Flash era capaz de tomar un litro de leche en un segundo, para reemplazar lo que “quemaba” al utilizar sus poderes. Spritz no nos permitirá este tipo de cosas, no se trata de devorar alimentos, sino que se trata de devorar palabras.

Imaginen leer 1000 palabras por minuto cuando toda su vida han leido a una velocidad de 250 por minuto… sencillamente espectacular.

El sistema “bombardea” al lector con las palabras del texto, siempre centrando una letra en color rojo, a distintas velocidades, por lo que las palabras pasan más rápido que un parpadeo frente a nuestros ojos, y nuestro cerebro rápidamente las asimila, incluso a velocidades que quizás nunca creímos posible.

Esta nueva aplicación revolucionará la forma de lectura, ya sea de ibook, pdf como de paginas web. “Cuando esté disponible la versión final de Spritz, la idea es facilitarnos la lectura en móviles, tablets y más”.

Bruno Traversa