En la red de un amor


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Bruno Traversa

Ella, sentada a los pies de la cama, con sus manos en las rodillas, lo esperaba como cada día, misma hora, mismo lugar. El, ingresaba en la habitación quitándose el sobretodo gris. Llevaba el rostro mojado por la lluvia, los ojos por la vida. Ella hundía su dedo anular de la mano derecha en la media de red. El se sentó a su lado, suspiró para inundar el alma de recuerdos y dijo:

-Hoy pasó de todo en la oficina, ¿recordás el nuevo?, bueno, hoy casi incendia todo. Lo mandaron hacer café, colocó la jarra sin poner agua en ella, a los diez minutos era todo una nube de  humo, ¡pobre! No sabía donde meterse. Pasé por la universidad a ver a Erika, como ha crecido nuestra niña, se sorprendió al verme, estaba con el chico ese, no me parece tan malo ahora que ya ha pasado el tiempo, sólo tenía que acostumbrarme.

(Ella seguía con su dedo entre la media, moviéndolo lentamente y escuchando atenta, el continuó)

-ya pagué las cuentas, bueno, no todas, aún me falta pagarle a los del cable, aunque ni se mire, y aunque repitan siempre las mismas películas, no quiero dejar de pagar, es una compañía tener su sonido. ¿Hace cuanto que no vamos al cine ? Cuándo venía vi que estaban estrenando una romántica de esas que te gustan a vos. (Ella con sus labios explotando en rouge, sonrió, y lo enlazó con sus brazos) .

-son $300. -dijo ella mientras le secaba una lágrima-

El abandonaba la habitación como cada día, nunca se había acostumbrado a la desaparición de su mujer en aquel fatídico accidente, y en la puta del pueblo, encontraba su consuelo.

Bruno Traversa

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