El mayor estafador de la historia.


Bruno Traversa

Bruno Traversa

Muchas veces a la hora de catalogar a un buen vendedor recurrimos a la frase “Es capaz de venderte el obelisco” , existió un personaje que lo hizo real. George C. Parker fue uno de los estafadores más audaces en la historia de Estados Unidos.

El próximo 24 de mayo de 2014, se cumplen 131 años de la inauguración del famoso Puente de Brooklyn. En aquel momento se trataba del puente colgante mas grande del mundo con 1825 metros de largo. También fue el primero suspendido mediante cables de acero. Está construido con piedra caliza, granito y cemento.  No solo es uno de los monumentos emblemáticos de Nueva York,  sino que también ha ganado popularidad gracias a su apariciones en grandes películas como “Saturday Night Fever”, “Superman Returns”, la serie reproducida entre 1991 y 1993 “Brooklyn Bridge”.

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Cuando aquel monumento era construido, nuestro “personaje” se hacia pasar por el “Constructor” del puente y le ofrecía a sus victimas la posibilidad de hacerse con el. La propuesta hablaba de comprar el puente para luego establecer un peaje si se quería cruzar de Manhattan o Brooklyn, sin dudas dejaría cifras increíbles.

Parker negociaba con el puente, hasta que en algún momento llegaba al punto justo de la venta, donde ofrecía un descuento especial. Las victimas, enceguecidas por la fortuna que tendrían, aceptaban el trato y “compraban” el puente. Parker se hacia del dinero y les entregaba un falso titulo de propiedad.

La mayoría de los compradores se enteraban de la estafa cuando enviaban a construir la cabina de peaje sobre el puente. Efectivos policiales se acercaban e informaban que habían sido victimas de una estafa.

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Entre 1883 y 1928 vendió el Puente de Brooklyn a 4.500 personas. Comercializaba el puente dos veces a la semana.

Pero el tenia aun mas a la venta para estafar a compradores. Vendió el antiguo Madison Square Garden, el Museo Metropolitano de Arte, la tumba del General Grant y la Estatua de la Libertad .

A Parker lo condenado por fraude y falsificación de documentos en tres ocasiones. La última fue dictada el 17 de diciembre de 1928, siendo condenado a cadena perpetua en la prisión de Sing Sing.

George C. Parker, el mayor estafador de la historia, fallecía a la edad de sesenta y seis años en 1936.

Bruno Traversa

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El ciudadano Orson Welles (Cine)


El ciudadano Orson Welles


El cine un trabajo de equipo
Por Alberto Postiglioni.

Alberto Postiglioni

Alberto Postiglioni

El primero de mayo de 1941 se estrenaba en EE.UU. “El ciudadano” (Citizen Kane). Dentro de muy poco se cumplirán setenta y tres años del nacimiento de uno de los grandes films de la historia del cine.
Vamos a recordar la iniciación de esta obra maestra que tuvo en Orson Welles su gran creador. Sin embargo, la película demuestra que el cine es un trabajo de equipo aunque es de Welles la idea original y el organizador de todo el proyecto, hubo otras personas que contribuyeron al excelente resultado.

Todo comienza en 1938 cuando un joven de 23 años llamado Orson Welles junto a actores de su compañía teatral Mercury realizan una adaptación de “La guerra de los mudos” de H.G. Wells en la cadena radial CBS. La esplendida voz de Welles relatando con tal realismo la invasión en Nueva Jersey de extraterrestres provoco el pánico en mucha gente que se lo creyó, inclusive saliendo de sus casas pidiendo ayuda y protección a las autoridades. Es oportuno recordar la situación de buena parte del mundo en esa época, para que ello pasara; la guerra civil española a través de relatos llegaba a los ciudadanos estadounidenses, Hitler amenazaba con invasiones a varios países europeos, la Italia de Mussolini y Japón estaban dispuestos a ayudarlo y el temor de una guerra mundial con intervención de los EE.UU. que finalmente ocurrió era inminente. Ante ese panorama la sensibilidad estaba expuesta y la narración de Welles daba miedo.

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Un joven inteligente
Hollywood atento a todo acontecimiento que pueda aportar ganancia vio en Orson Welles la posibilidad que su talento les podía ser de suma utilidad y así fue: el productor, George J. Schaefer de la compañía RKO, contrato al joven por una importante cifra 225 mil dólares por dos películas y, aquí viene lo más extraordinario, con absoluta libertad de creación respetando su decisión en tema desarrollo y final del relato cinematográfico. Lo que ellos no previeron era lo peligroso que podía ser todo ello en manos y sobretodo cabeza de Welles. Claro, peligroso para lo redituable que RKO esperaba, más adelante sabremos porque.
Orson Welles tenía una idea sobre un magnate de la prensa que en principio se iba a titular “Americano”, después como todos sabemos se llamó “El ciudadano” inspirado en la figura de un poderoso real: William Randolph Hearst. Por otro lado, éste se enojo mucho cuando se entero que su privacidad quedaba expuesta en la película.
Para escribir el guión Welles, que no tenía experiencia en lenguaje cinematográfico y si influencias que le sirvieron, él mismo comentaba que la mayor fue del maestro John Ford que vio muchas veces “La diligencia”, además del expresionismo alemán. Pidió a Herman J. Mankiewicz (periodista, escritor, dramaturgo y crítico de Broadway, desde los años 20 estaba instalado en Hollywood) que le ayudara. Así sobre la idea de Welles, Mankiewicz (en ese entonces estaba en quietud se había quebrado una pierna) escribe el famoso guión por 500 dólares semanales.

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En los créditos de la película figura: Welles y Mankiewicz, guionistas, John Houseman (cofundador del Teatro Mercury) supervisor, dicen que en realidad cuido a Mankiewicz para que no se emborrachara mientras escribía y Amalia Kent como script, pero también era especialista en depurar guiones sacando excesos literarios, entre otros, ajustándolos al presupuesto y las necesidades del rodaje. Esta parte del film, el guión, fue la que más discusiones llevó entre los que decían que Welles lo había escrito y los que lo negaban. Entre estos últimos está la periodista Pauline Kael (crítica de cine del The New Yorker) autora del libro “Raising Kane” donde realiza un cuestionamiento de la labor de Welles, empero y a pesar de lo dicho en el libro el merito enorme fue la inteligente capacidad de Welles para elegir un equipo que materializara su idea original, además de los nombrados: Perry Ferguson (director artístico) Robert Wise en el montaje y Gregg Toland en la fotografía que permitió los encuadres, la profundidad de campo de algunas escenas memorables. Por supuesto el elenco, entre otros, Joseph Cotten, Dorothy Comingore, Agnes Moorehead, Ruth Warrick, Everestt Sloane Erskine Sanford y William Alland, que le dan credibilidad a la historia.

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Rosebud y la polémica
Desde el comienzo la película provoco polémica. En primer lugar por las amenazas de William Randolph Hearst, en la ficción Charles Foster Kane (interpretado por el mismo Welles) que amenazo en dar una mala publicidad del film en sus periódicos además de dar a conocer aspectos sórdidos de personalidades conocidas del ambiente de cine de Hollywood. Algunos allegados al magnate decían que una de las cosas que más lo molesto fue la palabra “Rosebud” que pronuncia Kane al morir y que son motivo de la investigación periodística del relato. Parece que esa palabra era la que Hearst le daba al sexo de su amante la actriz Marion Davis. Cómo Welles se entero de esas intimidades es una buena pregunta de difícil respuesta.

Ante tamaño escándalo la gente concurrió al estreno, pero no entendió la propuesta de Welles la manera de contar una historia con sutilezas narrativas y de fotografías, flahsbacks que llevan del presente al pasado volviendo aquel. El comienzo con la muerte del personaje principal y del lecho del moribundo se construye su vida en base de otros personajes, es decir el final es el principio del relato. Los espectadores de los años 40 no estaban acostumbrados a manejar las sugerencias que Welles les ofrecía en un formato, el cine, habituados a relatos lineales, dramas o comedias, pero siguiendo una cronología sin alteraciones. Resultado la película no tuvo la recaudación esperada por RKO. Eso se notaria en la segunda película “Soberbia” de los 132 minutos iníciales la empresa y productores la redujeron a 88 minutos. Desde entonces Orson Welles no gozo del beneficio de los grandes de Hollywood.
La crítica sí advirtió los aportes visuales y narrativos de una obra mayor y estaban en lo cierto a más de setenta años de su estreno se habla, discute y se la ve(el caso de este cronista) muchas veces y cada vez se encuentran detalles para comentar.

 Alberto Postiglioni

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Juan Domingo y Virna. Una historia de verdad.


Bruno Traversa

Bruno Traversa

El, Juan Domingo Peròn, ella Virna Lisi. Cuando se vieron por primera vez no se saludaron. La segunda, tampoco lo hicieron. Recién a la tercera vez sucedió, pero simplemente porque sabían que se verían durante mucho tiempo mas.  Una tarde, Virna, se hallaba sentada en el sofá frente a la televisión que no miraba, sus ojos estaban sobre un cuadro arriba de la caja. Era una imagen totalmente tranquilizadora, arena, mar y sol. Peròn ingresó a la habitación, pretendía mirar las noticias de lo que ocurría en su país. Ambos congelados, detenidos en el tiempo observando imágenes. Ella era capaz de darle movimiento al cuadro en su imaginación. El, se aburrió rápidamente de la tv, y sacó una revista de Sudoku, amaba esos juegos llenos de números, bajó la vista y vio su pantalón de pana marrón rozando la rodilla de la rubia. Dejó de lado los juegos, la observaba con ojos tristes, tuvo un Deja Vu. Virna lo sintió por primera vez. Le sonrió, se puso de pie y abandonó la sala luciendo sus atributos.

El encuentro se dio durante varios días, en el mismo lugar, a la misma hora. Cada vez mas cerca, vigilando que nadie se diera cuenta de su cercanía. No emitían palabra alguna.

Una tarde, el encuentro fue diferente. Cuando Virna estaba a punto de comenzar con el ritual para abandonar la sala, una puerta se abrió al otro lado, la chica salia empujando el carro con los productos de limpieza, la puerta no se había trancado. Virna lo miró asustada, Juan tomó su mano. En el cuarto semi oscuro con los vidrios empañados de la vieja ventana, sobre las pilas de ropa sucia…se amaron. 

Pasaban las tardes esperando que aquella puerta se abriera pero no cerrara. no siempre ocurría, pero si sucedía ellos lo aprovechaban como dos adolescentes.

Sus piernas median 22 besos. El lo sabía, había contado mas de una vez sin que ella pudiera darse cuenta. Todo en su vida era matemáticas. Sabia que con dieciséis besos suaves detrás de la oreja izquierda, ella quedaba rendida a el por completo. También había descubierto el recorrido perfecto, saltando de lunar en lunar. Las tres marías pensaba el, “acá tienes a las tres
marías”. Comenzando por ellas era fácil quedar perdido en la galaxia de su espalda. Cuando había contabilizado unas cien, el, empezaba a pintar hirvientes cometas con la lengua. Luego de tres o cuatro, ya podía ver las manos de ella estrujando la bolsa de ropa. Ese era el momento justo para pegar el pecho y sentir. Millones de latidos hablando entre si, el calor abrazador, dejando atrás la política, el cine… unos minutos y ¡Big Bang!

Quizás sea una locura mas dentro del manicomio, pero ellos ya no están solos, ya no.

Bruno Traversa

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Woody Allen: el documental – Realidad y fantasía de un creativo


Alberto Postiglioni

Alberto Postiglioni

Woody Allen: el documental (elegido como el mejor documental por la Asociación de Críticos de Cine del Uruguay)

El director, guionista y productor Robert B. Weide para beneplácito de admiradores de Woody Allen o simples curiosos siempre dispuestos a saber detalles de la intimidad de famosos, acerca momentos de la vida del director neoyorquino muy pocos conocidos y hasta inéditos.

Lo interesante de la propuesta es que en un tono ameno el espectador es conducido al pasado por los recuerdos del propio Allen, que conversa con el director, la cámara lo acompaña sin molestas indiscreciones como un amigo que escucha y tiene el privilegio de recorrer las calles por las que andaba en su niñez, algo de eso ocurría en “Días de radio” (1987) una ficción con mucho de biografía. Con buen criterio escenas del film se agregan mientras, en ocasiones, la voz en off de Allen describe momentos vividos con sus padres, hermana y otros familiares en la vieja casa.

Sin abrumar la película va aportando progresivamente datos, fechas de acontecimientos, opiniones de personas que lo conocen bien como su hermana, Letty Aronson, que además trabaja con él (es productora) lo que sin dudas va a satisfacer a admiradores y curiosos.

La timidez, poco conocida, de un Woody Allen muy joven haciendo sus primeros trabajos en lugares nocturnos, es recordada por diferentes personas entre ellos dos agentes, que creyeron en el talento del muchacho bajito, muy delgado pelirrojo con los cuales trabajo en aquellos años de “stand-up” y libretos escritos para otros comediantes, las esporádicas actuaciones en televisión y los clubes nocturnos donde actuó.

Los elencos en las películas de Allen siempre han tenido un comportamiento como piezas de una maquinaria que se mueve con precisión aportando al buen resultado, sin embargo, algunos actores y actrices dicen (es fácil trabajar con él) no es un director que exija demasiado deja libertad para que se expresen, claro sujetos al guión, pero aportando ideas. . Diane Keaton fue su pareja sentimental y su actriz favorita en muchas películas; “Annie Hall”, entre otras, es quizás la que ha dejado un grato recuerdo en los espectadores con la pareja en la ficción hablando de diferentes temas, como la secuencia haciendo la fila para entrar al cine. La actriz recuerda los buenos momentos vividos con el director. Mariel Hemingway la inolvidable enamorada adolescente de “Manhattan”. John Cusack, Mia Sorvino, Sean Penn, Tony Roberts, Antonio Banderas, Penélope Cruz, Larry David, Naomi Watts, Dianne Wiest, Owen Wilson hablan de sus experiencias en los films de Woody Allen y otro de los grandes del cine estadounidense Martin Scorsese opina sobre la capacidad creativa de Allen.

Las referencias. De algunos directores europeos; Bergman, Fellini es confesada por Allen y han quedado como fieles testigos en films Septiembre, La otra mujer, Interiores, entre otros, cuando se aparto del humor por el cual fue reconocido para incursionar por el drama.

El discreto enfoque. Que el documentalista Robert B. Weide le da a la tensa situación de Woody Allen con la que fue su mujer Mia Farrow después que ésta descubre que el director tiene una relación con su hija adoptiva, Soon-Yi Previn, ahora su esposa. Demuestra las intenciones de Weide de no hacer de todo ello un material escandaloso, por el contrario la película propone un acercamiento a la creatividad de Allan Stewart Königsberg nacido el 1 de diciembre de 1935, escritor, actor, director, guionista, músico, humorista, dramaturgo conocido como Woody Allen que se ha ganado un lugar importante en la historia del cine. Este documental es una aproximación a la realidad y fantasía de un creativo que perdura, es cierto con altibajos, pero siempre es un director a tener en cuenta cuando año a año estrena una película.

Woody Allen: el documental (Woody Allen: a documentary). Dirección y guión: Robert B. Weide. Fotografía: Neve Cunninghan, Anthony Savini, Nancy Shreiber, Bill Sheehy y Buddy Squire. Montaje: karolina Touvinen y Bobert B. Weide.

Alberto Postiglioni

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Lo que hay que ver… “Renoir”


Alberto Postiglioni

Alberto Postiglioni

Nos escribe nuestro hombre de Cine para contarnos “Lo que hay que ver”.

Entre las películas del reciente 12 Festival de cine de Montevideo que se destacaron está Renoir del director Gilles Bourdos. Estrenada, más tarde, en circuito comercial de Montevideo el 6 de diciembre de 2013.
La película muestra a un anciano (74 años) August Renoir (uno de los grandes pintores del impresionismo) en el año 1915. Se toma este año como referencia por la muerte de su esposa, aunque no hay datos precisos de los días que ocurre la ficción. Si, está claro que se está en plena Primera Guerra Mundial (1914-1918).
La pérdida de su esposa, los hijos Jean y Pierre soldados en el conflicto bélico y una artritis muy dolorosa hacen de sus días preferentemente las noches una tortura. Está junto a su hijo menor Coco y tres fieles sirvientas en una casa grande en la campiña de la Costa Azul. La llegada de Dedée Heuchling, una joven pelirroja en ocasiones actriz, que se ofrece como modelo, según ella fue enviada por la esposa del pintor, aunque ésta ya había fallecido. Renoir le dice: ”una joven venida de ninguna parte, enviada por una muerta”, se sonríe y la acepta. Esta mujer de hermoso cuerpo cambia de alguna manera la rutina del anciano, estableciendo progresivamente una extraña relación (algo parecido a lo que ocurre en el film “El artista y la modelo” de Fernando Trueba, también filmada en el mismo año, 2012).
Al poco tiempo llega uno de los hijos. Jean, herido en una pierna a pasar su convalecencia en la casa familiar y se enamora de Dedée y es correspondido. Influenciado por la muchacha (y por Erich von Stroheim y su film “Esposas frívolas”, 1922) años más tarde Jean se convierte en director de cine ofreciendo a von Stroheim el personaje del comandante Rauffenstein en “La gran ilusión” (1937) que lo consagró como actor. Con Dedée se casaron en 1921 y la primera película “La fille de l`eau” fue realizada en 1924 con ella de protagonista. Todo esto no está en la cinta de Gilles Bourdos, no es una biografía, pero es oportuno recordarlo para tener una visión más amplia de cómo sucedieron los acontecimientos.
Un homenaje al movimiento del siglo XIX. El guión del propio Bourdos toma los últimos años del pintor, murió en 1919, rescata pasajes y breves diálogos, haciendo hincapié en las imágenes, tanto de las escenas de interiores como de las exteriores son de una belleza que atrapa al espectador. Las luces y colores forman parte importante de la estética cuidada y representada exquisitamente por la fotografía del taiwanés Mark Lee Ping-Bin, buscando y encontrando el contenido impresionista de la propuesta en parte un homenaje al movimiento del siglo XIX en la figura de August Renoir tratando que la luz y cada toma sean un momento irrepetible una representación espontánea de la realidad; las escenas de un día de campo en las orillas de un río, una comida con invitados al aire libre, la modelo caminando desnuda sobre la hierba. Pero también con las impresiones del artista, en ese tiempo dedicado a captar la belleza femenina, como en los versos del poema de Mario Benedetti: “ Una mujer desnuda y en lo oscuro/ genera una luz propia y nos enciende/ el cielo raso se convierte en cielo/ y es una gloria no ser inocente/ una mujer querida o vislumbrada/ desbarata por una vez la muerte”.
La película retrata sutilmente esos pasajes y acerca otros; la relación de Jean y Dedée, de ésta con Renoir padre, de éste con sus hijos y con las sirvientas que lo acompañaron hasta el final.
El elenco: Michel Bouquet (como Renoir) Vincent Rottiers ( como Jean) Christa Therot (como Dedée) Thomas Doret ( como Coco, el hijo menor) es convincente y ayuda el buen resultado.
El director y guionista Gilles Bourdos deja la reflexión sobre el arte que no muere por el contrario se transforma en cada manifestación; la pintura del padre y el destino del hijo en el cine como una herencia, inclusive la modelo, luego la esposa y actriz con el nombre de Catherine Hessling.
Renoir. Dirección: Gilles Bourdos. Guión: Gilles Bourdos. Fotografía: Mark Lee Ping Bin.

Alberto Postiglioni

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