Los primeros lentes de sol.


Los primeros lentes de sol.

Bruno Traversa

Bruno Traversa

Se dice que los primeros lentes de sol aparecieron en China a mediados del siglo XII y poco tenían que ver con protegerse de los rayos UV.  Al parecer, los primeros lentes de sol eran utilizados por los jueces chinos.

Se trataban de vidrios oscurecidos cuyo único objetivo era ocultar la mirada para no develar sus veredictos.

Lentes de sol de jueces chinos.

Lentes de sol de jueces chinos.

Ya en el siglo XVIII por Europa, gracias al óptico británico James Ayscough aparecieron con un tinte verde o azul para así aliviar la foto-sensibilidad en los enfermos de sífilis. Aunque las primeras se usaban para corregir problemas de visión.

El “Boom” de las gafas de sol llegó en los años ’30 cuando las estrellas del cine comenzaron a utilizarlas producto de la moda, a ellos se les sumaron estrellas de la música. Al día de hoy la mayoría de las personas cuenta con un par de lentes de sol.

Las gafas han ido evolucionando al punto de llegar a transformarse en “Google Glass” tema que ya tocamos en un articulo anterior (http://cruachan.com.uy/2014/01/07/seguridad-y-google-glass-tecno/ ) .

Aquí les dejamos unas imágenes de gafas utilizadas por personalidades famosas de la historia.

Elvis Presley

Elvis Presley

Elton John

Elton John

Diana "Lady Di"

Diana “Lady Di”

Jack Nicholson

Jack Nicholson

Woody Allen

Woody Allen

Bruno Traversa

Fuentes: Muy interesante -www.gafavintage.com.

Colchonero, rey de bastos , caradura o polizón


Mateo Cabral  "El tipo de la ventana"

Mateo Cabral
“El tipo de la ventana”

Prendo la radio, preparo un mate bien criollo. De yerba fuerte, agua hirviendo y con una montañita. Inserto artesanalmente la bombilla. Esta es lo único que me queda de uno de mis bisabuelos . La heredé en un reparto de bienes rápido: mis tías llorando y revolviendo el rancho antes que llegaran los otros deudos o herederos de lo poquito que dejó en el mundo.
Esta bombilla es de plata-no sé como se les pasó y vino a parar a mis manos- estaban apuradas claro; no para velar al difunto, sino para irse raudamente sin saludar y con su botín : botas de cuero lustradas, un cuchillo con funda plateada y cincelado a mano, un poncho enorme de lana vasta,algo roído en las puntas .
-Servirá de cobija,murmuró la mas vieja de las dos.
Y una biblia. Cosa rara. El abuelo -bis- era según decía ateo. No creía en nada. Sólo en la fuerza de sus manos, en su machete para despejar el monte y en su acertada puntería para comer todos los días. Apenas salía de entre la espesa flora indígena y sus pantanos. Sólo una vez al mes para comprar tabaco, una caña, yerba y poquito más. Se mantenía alejado del pueblo y de sus habitantes. No los quería. Ni a su familia-comentaban las malas mentas-. La tuvo porque todo buen cristiano debe cumplir con su deber , dejar un hijo. El como bajaba poco al poblado dejó unos cinco, entre ellos mi abuelo.
Cada vez que dejaba el monte, acomodaba en la puerta del rancho algunos víveres, alguna mulita, y desaparecía…
La presencia o la ausencia de él dejó de notarse con los años. Salió definitivamente de entre los espinillos, arrayanes, coronillas y talas para morirse.
Cuando llegó- enfermo y sin fuerzas- ya en el rancho no vivía nadie. Se habían ido o se habían muerto sin avisarle.
Qué importa.
Se acostó en el único catre que quedaba , acomodó un poquito el colchón de lana , y emitió su último suspiro.
Cosa de mandinga, pero sus parientes se enteraron inmediatamente, y procedieron a despojarlo tanto como él se había divorciado de sus vidas.
El colchón de lana se lo regalaron a un gurí que se encargaba de cardarlos, dejarlos relucientes y volver a venderlos. Sería en unos años el colchonero del pueblo.
¡La pucha! Esta bombilla activó mi memoria hasta tiempos perdidos en ella y hasta reactivó un oficio hace muchos años olvidado…

Mateo Cabral

Nota: -A los colchoneros les llamaban e iban por casa llevando su “cardadora” que era como un banco de madera largo, sobre el que tenía una media luna también de madera pero llena de clavos doblados. Desarmaban los colchones de lana, y la “cardaban” metiéndola debajo de esta media luna que balanceaban adelante y atrás. Después armaban de nuevo los colchones que quedaban enormes.Este trabajo se hacia normalmente cada dos años.

La lana que se utilizaba para los colchones era la misma que se sacaba y se vareaba, ya que la lana puede durar 100 años si está bien cuidada, pero hacia falta rellenar los colchones cada vez que se hacia este trabajo de limpieza con dos kilos de lana aproximadamente. Ambos elementos de la “cardadora” poseían clavos permitiendo el cardado de la lana al despegar las fibras aplastadas o pegoteadas por acción del tiempo o por líquidos que de una u otra forma, habían penetrado en el colchón. La finalidad era restaurar la consistencia óptima para lograr un buen descanso. Después de un cierto tiempo de uso, la lana se amontonaba conformando una superficie despareja, irregular, en la que para acomodar la osamenta era necesario recurrir a juegos de malabarismo. Esa búsqueda del sitio y la posición adecuadas era una tarea a cumplir diariamente, la mayoría de las veces coronadas por el fracaso.Esa era la razón de la convocatoria del colchonero que durante varias horas, a medida que progresaba en su trabajo, quedaba envuelto en una nube de tierra y fibras de lana que cubrían todo el patio. Después de varias operaciones de cardado, era increíble comprobar la cantidad de tierra y abrojos esparcidos por todas partes.

El armado del colchón se llevaba a cabo en dos caballetes sobre los cuales se colocaba un enrejado de madera de mayor tamaño que el colchón. Una vez que la lana retomaba su aspecto natural, mediante el empleo de dos enormes agujas enhebradas con piolín, cada 15 o 20 centímetros, colocaba unos trozos de género en ambas superficies los cuales unía tensándolos y ajustando la lana lo que proporcionaba un aspecto mullido al colchón. No faltaba oportunidad en la que algún abrojo quedara mezclado con la lana y en algún momento hiciera su punzante aparición, lo que obligaba a llamar nuevamente al colchonero para que abriera la tela y eliminara la molestia.

image

 

 

Un café en la pausa…


Gladys González Villagrán

Gladys González Villagrán

Estoy con bronca conmigo misma. ¿Por qué?.
Linda pregunta.
Simplemente por haber cedido a mis bajos instintos y caer. ¿En la gula?, ¿la codicia? ¡No mucho peor! Ah sí, uds. estarán sonriendo y diciéndose ¡pah ramonita consiguió algo! Algo sí. ¡Algo sí! Pero no lo que piensan. Nada más lejos de eso, si hubiera un barómetro para medirlo diría que caí, sí , consciente, alegre, casi ingenuamente.
Vi el sol de otoño-nada importante para hacer- entonces me dije: ¡manos a la obra!.
Y comenzó una vertiginosa caída en mi perfecta autoestima anárquica.
Comencé por una visión general de la tarea a emprender…
Tiré una moneda al aire. Como tiene dos caras y eran múltiples las alternativas, recurrí al I Ching.
Velas, incienso , todo lo que se hace cuando se recurre desesperadamente a este milenario arte.
Me respondió algo así como:  “los vientos del bosque están a su favor, la barca luminosa del cielo responde a tus expectativas, cambia el rumbo con confianza, cree en tí, todo está a tu alcance y conseguirlas el placer supremo.”
Le creí, vaya si le creí y en un gesto espontáneo le di las gracias a Confucio.
Y empecé .
Vinagre, necesito vinagre! -pensé- (una amiga que vive en buenos aires siempre lavaba todo con este elemento milagroso para tirar las malas ondas)
Guantes de goma, trapo de piso, lampazo , escoba , lavarropas, líquidos desinfectantes varios, y un buen cafe? -este para darme ánimo-fueron parte de mi poderosa artillería.
Iba a ejercer el oficio más viejo del mundo!!!
Que si es..? cómo …?NO! Ese no! el más viejo y mal pagado! ese “otro” por lo menos se cobra ; en éste nadie te reconoce, no tenes salario , eres realmente honoraria de la vida.
Ejercí hoy muy a contrapelo el oficio de “ama de casa”.
Me babeo de sólo pronunciar esas tres palabras. Se me erizan los pelos de la nuca y ya que estamos de los brazos , axilas y púbicos. Ama de casa, ama de casa, ama de casa, repetía como posesa mientras recorría nuestro habitab y paso a paso llenaba mis brazos , mano y espalda con montañas de ropa para lavar.
Recurrí al olfato. Que para qué? Es el viejo truco para saber cuál de las prendas está limpia y cual sucia. Que no es científico? Vaya si lo es, cúantas mujeres de éstas sacrificadas a puesto su nariz al servicio de calzoncillos, bombachas, remeras, pantalones, medias. Que es un asco? Sí pero es a prueba de fallos. Si tus narinas dicen sucia es SUCIA.
Que si separé lo blanco de lo de color antes de ponerlo en el lavarropas? Les diré: no creo en publicidades de detergentes, jabones en polvo y afines. La ropa de casa se lava en casa y se encamina solita hacia el artefacto que las bate por un rato y la saca casi seca.
Y cuando salen son blancas, de color, negras o grises…pero limpitas!
Cinco veces dió el okey mi lavarropas…total 8 por 5… !
Las sogas ahítas de placer con sábanas, acolchados, soutines, braguitas, bufandas(eso es lo que sobra en mi casa) , el sol vigilante llamó al viento y entre los dos fueron secando parvas y parvas de hilos, algodones, nylon, les dí las gracias como corresponde: tomé otro café en su honor.
A todo esto en una mano la escoba, en otro un trapito con lavandina, la emprendí con el baño, los pisos , baldosas puertas y ventanas. Los perros al ratito nomás de comenzar vieron que venía con el antipulgas y desaparecieron.
Feliz hasta ese momento de estar en la piel verdadera de una señora como debe ser- mentira más grande nunca escuché, ni a los políticos mire- proseguí con la noble tarea de colgar prendas, sacar prendas, ponerlas en una silla para que se fueran “asoleando”, perder los palillos o broches como quieran llamarlos, y alegremente (vuelvo a decir hasta ahí) me despaché con la segunda parte de esto.

Saqué todo de los placares, de las mesas luz, de cualquier bolsa, bolsita, cajita etc.para ponerlos al sol.

Mi jardín quedo hecho una preciosida’ (dijera JUCECA) ; cuerdas repletas, sillas repletas, un montón hermoso de hojas secas de una parra de porquería que es ornamental y ni siquiera da uvas, zapatos diseminados por el pasto en una bonita composición plástica. Todo totalmente artesanal.
Como los perros no aparecían : me tomé otro café.
Serían las 12 y 30 -pleno mediodía-, cuando mis jugos gástricos me dieron el toque de alerta. Tenía hambre. Pero cómo parar esa enorme locomotora infernal que me había poseído hoy 25 de Abril? Imposible. El monstruo ancestral se había apoderado de mí, de mi voluntad, se ve que renacieron mis genes-aquellos-que debo tener muy ocultos de la época de las cavernas.
Seguí, y me tomé otro café para festejar con mis antepasados.
Con la voluntad algo disminuída, pero con el corazón gozoso, ya que el sol no se quedaba quietito en un lado, fui corriendo las sillas más o menos una docena de veces…
Dije basta por hoy! Así fuerte y contundente! Doy vuelta en mi alrededor y despierto al horror, a lo macabro del realismo mágico en mi propia casa.
Un tsunami no lo habría hecho tan bien.
Eran las 15 y 30 y aquel aquelarre del inicio se había multiplicado por las veces que dió vueltas el lavarropas, más la movilización dentro de la casa, con lo cual tenía un pequeño problema que resolver…por dónde caracoles empiezo?
Bueno , separar, doblar , guardar, embolsar, cerrar cajones abrir puertas, y aún no llegúé a la cocina!
Como estimulante: otro café.
Son las 20 y 30 .Aclaro acá para que no haya mal entendidos y se ande hablando de mí como si fuera una verdadera “de esas cosas” que no quiero nombrar( A de C),que aún no llegué a la cocina, ahí está sucia, platos ollas, sartenes, cubiertos y vasos en un lindo recuerdo de cómo era mi hogar antes de este súbito ataque.
Quiero decir también para que después no vayan a andar con chismes que desde hoy odio a Susanita la amiga de Mafalda-antes hasta me caía simpática con su ingenuidad- ahora se ha ganado mi eterno encono.
Odio a los chinos que me leen mal un arte de miles de años y me dieron la interpretación equivocada , y más odio a las “amas de casa” de verdad que pueden unir las medias una con la otra siendo que hace más de ocho horas que intento hacer tres pares de unas ochenta que han quedado huerfanas.
Aviso: si el perfil de un asesino serial es de una veterana con ideas locas como querer ser ama de casa por un día ,ése es el mío. Cuidense.
Me voy a tomar un café.

GGV

IMG_20140425_173343

¿Y que voy a hacer?


Bruno Traversa

Bruno Traversa

¿Y que voy a sentir si te encuentro en mi vejez?
con la vida armada pronto para dejarme ser
y que pensaran tus ojos al verme así
si apenas me sostengo al verte sonreír
antes que mi alma deje de respirar
quiero pedirte me regales un segundo mas
te pido que lo uses para hacerme creer
que fuiste durante toda la vida mi mujer,eso que soñé

ya corrió mi biológico reloj,
mi vida no fue la que elegí yo
que increíble pudo ser
que con solo verte
vuelvas todo a encender.

un segundo que supera a toda mi vida entera
corrí la gran carrera y me ganaron con excusas
sin premio consuelo,
volví a mi propia ruta
sabiendo que todos aquí perdimos
y que correr el riesgo no fue en vano
hoy solo quiero tu mano para cerrar mis ojos en paz

ya corrió mi biológico reloj,
como también te corrió a vos
con mas de 80 cargo ya
y aunque no me quiera ir
te vuelvo a elegir
contigo he de morir.

¿Y que voy a sentir si te encuentro en mi vejez?

Bruno Traversa

999440_1459535630925417_905824962_n

Un café con los fantasmas


Gladys González Villagrán

Gladys González Villagrán

Estuve tomando un café con los fantasmas…

Allí en el viejo café , se reúnen todos los días. Entre el sonido de la máquina antigua, el tintinear de vasos, el grito del mozo: un cortado mesa cinco!; uno liviano mesa uno!…saboreé mi infusión preferida, conversando amigablemente con él.
Le conté de los tiempos actuales, de las dificultades, los logros, los proyectos. Se limitó a mirar sin emitir sonido. Sólo eso a mirar.
Cuando me percaté que estaba del lado equivocado de la mesa -que era el suyo- le pedí disculpas. Como es un fantasma sólo se mantuvo inmóvil .
En esa puja de voluntades,( los dos propietarios de la mesa), nos concentramos en el vaso de café. Seguí ahí , saqué un par de fotos como recordatorio de la charla. Y cuando me levanté de su escritorio – mesa, con ésa su dichosa sonrisa socarrona me dió los buenos días. Quedó el vaso y quiérase o no la pequeña gota de café se disolvió en dos pequeños círculos que hasta parecen estar besándose…

GGV

Imagen tomada en el cafè por quien escribe.

Imagen tomada en el cafè por quien escribe.

Para Volar. (Relato)


Bruno Traversa

Bruno Traversa

La noche, ahí, inquieta pero expectante, sin estrellas. El frío morado avanzaba cuadra a cuadra helando la ciudad. El viejo faro estaba fallando, los halos de luz ya no eran igual ,parecían esforzarse por dar las ultimas señales a quien sabe que navegante. Las olas explotaban contra el espigón, mientras el perro de Arturito buscaba una explicación mirando el mar. Su dueño yacía refugiado en la antigua caseta hoy abandonada. Con sus manos en forma de cuenco comía una manzana, lo hacia muy lentamente por miedo a arrancar la cabeza de algún gusano de turno. jugaba a llenar su boca de jugo para saborear aun mas el único alimento. Temblaba, pero no del frío ni del miedo, temblaba, sin saber porque, bueno si lo sabia, algo esperaba, la esperaba a ella, vicky.
La había conocido una tarde de mucho sol, mientras buscaba que comer en los umbrales, los vecinos solían dejar bolsas de pan duro y arturito se aprovechaba de eso. Vicky vivía a seis cuadras del muelle,su madre era una de las tantas vecinas que seguían aquel ritual del pan. Conversaron horas, días y noches, poco a poco la distancia entre ellos se había acortado pese a sus diferencias, cuando se tiene 10 años aquello poco importa. Se besaron, crecieron, ella al lado de sus padres, el al lado del mar. Pero por las noches la vieja caseta era el lugar de encuentro, vicky se escapaba por la ventana del dormitorio y corría a toda velocidad las seis cuadras que la separaban de su amor.

El seguía temblando y esperando. Vicky estaba retrasada, arturito se preocupaba. A media noche, por el vidrio roto de la caseta entro un pequeño pájaro verde, en varias tonalidades, planeaba y transmitía paz, arturito como una especie de reflejo rápidamente extendió su mano y el ave se posó en una pata sobre su dedo índice, comenzó a caminar por todo su cuerpo, sus diminutas patas parecían acariciar el pelo suave de arturito. de pronto pió con todas su fuerzas, brilló con intensidad y voló cruzando el mar.

Al amanecer la noticia fue la peor, vicky ya no estaba, se había convertido en “el pájaro del alma”.

By Bruno Traversa.

“Hondo, muy hondo, dentro del cuerpo habita el alma.
Nadie la ha visto nunca pero todos saben que existe.
Y no sólo saben que existe, saben también lo que hay en su interior.

Dentro del alma, en su centro, está, de pie
sobre una sola pata, un pájaro: el Pájaro del Alma.
Él siente todo lo que nosotros sentimos.”

(Extracto El Pájaro del alma-Mijal Snunit)

Pájaro del Alma

Pájaro del Alma